martes, 8 de agosto de 2017

Restaurante Las Termas

Aquí estoy de nuevo dando guerra, hace poco fue mi cumpleaños y por supuesto había que celebrarlo. Cada vez nos cuesta mas encontrar sitios para cenar, y no por falta de ellos, sino por que preferimos no repetir. En esta ocasión, el elegido fue el restaurante Las Termas. Está situado al final de la calle La Paloma, justo al final de la calle llegamos a la plaza de Regla donde tenemos nuestra bonita Catedral.
Al lío, que me voy por las ramas, en esta ocasión decidimos pedir varios platos para compartir, el primero que nos sirvieron fue un revuelto de boletus con langostinos. A mi me dejó bastante frío y a mi novia también, era un plato tirando a sosete, los sabores no me parecía que estuvieran bien casados y tampoco llegué a distinguir el sabor de los boletus... ni fu ni fa... os lo enseño:



El segundo plato fue un salteado de mollejas... a ver como os lo digo sin que suene mal... ambos coincidimos en que sabían a hígado. No voy a decir que no fueran mollejas, pero son las mollejas mas extrañas que he comido, y os puedo asegurar que he comido muchas por que me encantan. No quiero mostrar una opinión claramente negativa de este plato, ni voy a decir que no fueran mollejas, no estaba malo ni mucho menos, he hecho nos gustó, pero la textura y el sabor de las mollejas no era como esperábamos. Y es que las mollejas se caracterizan principalmente por su textura y sabor, y aquí nada de nada:



Como tercer plato pedimos unas delicias de solomillo, este se supone que era el plato estrella, y para mi lo fue. No tanto para mi novia que no le gustó. Como siempre digo ni yo ni este blog somos críticos de cocina, simplemente me limito a decir lo que me gusta y lo que no, de ahí el nombre, y este plato a mi me gustó, a ella no. El solomillo venia con una salsa de frutos rojos muy rica, un poco de mermelada  y otro adorno al que no sacamos sabor. Como de costumbre nadie en León sabe hacer patatas fritas crujientes, pero es un mal menor. ¿Que os parece el plato?



Y para terminar la "guinda del pastel", y aquí si que coincidimos los dos, un postre que no está a la altura de la comida (no lo tenían muy dificil). Además viniendo de una tradición pastelera como la super conocida Albany de León, esperábamos un postre mas trabajado. Pedimos uno para compartir, menos mal, una tarta charlota y una bola de helado. De pena, un postre casero hubiera quedado genial, pero fue algo totalmente industrial, sin gracia. Me lo comí por que lo tenía que pagar.


Resumiendo... para que no digan que soy esto o lo otro, animo a todo el mundo a probar, quizás tuvieron un mal dia, lo peor que os puede pasar es perder 60€ como me pasó a mi. Bueno, quizás solo perdí la mitad, ya que algunas cosas me gustaron. La atención fue muy correcta y amable, pero desgraciadamente no creo que yo vuelva a repetir.
Como siempre espero vuestros comentarios, que nunca me contáis nada holgazanes :)



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